
Los Pittsburgh Pirates apuestan por poder veterano para reforzar su alineación y han llegado a un acuerdo con el bateador designado Marcell Ozuna por una temporada, según confirmaron fuentes cercanas a la negociación. El pacto está valorado en 12 millones de dólares, sujeto a examen físico, e incluye una opción mutua para 2027.
El contrato contempla un salario de 10.5 millones para 2026 y una opción de 16 millones para la campaña siguiente, con una cláusula de rescisión de 1.5 millones, una estructura que le da flexibilidad a ambas partes mientras Pittsburgh busca dar un salto ofensivo inmediato.
A sus 35 años, Ozuna llega tras pasar las últimas seis temporadas con los Atlanta Braves, donde fue una pieza constante del corazón del lineup. En 2025, ya enfocado exclusivamente como designado, conectó 21 jonrones y registró un OPS de .756, cifras por debajo de su explosiva campaña de 2024 (.925), pero que siguen representando una mejora significativa para una ofensiva de los Pirates que terminó última en Grandes Ligas en cuadrangulares, con apenas 117.
La elección de Ozuna responde a una búsqueda clara: impacto inmediato sin comprometer a largo plazo. Antes de cerrar el acuerdo, Pittsburgh había explorado alternativas como Kyle Schwarber y Eugenio Suárez, pero ambos tomaron otros rumbos. Ozuna, en cambio, ofrece un historial probado de producción sostenida: desde 2020 suma 148 jonrones, la 18.ª mayor cantidad en MLB en ese lapso, y entre los designados solo es superado por nombres como Shohei Ohtani y el propio Schwarber.
Su currículum respalda la apuesta. Tres Juegos de Estrellas, dos Bates de Plata, un Guante de Oro y múltiples votos al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional reflejan una carrera de alto nivel. Firmó originalmente como agente libre con Atlanta en 2020 y dejó una huella inmediata con un OPS de 1.067, el mejor de su trayectoria, antes de asegurar un contrato multianual que lo mantuvo como referencia ofensiva del club.
Para los Pirates, la llegada de Ozuna no es solo una firma: es una señal. El equipo busca equilibrar un núcleo joven con experiencia probada y, sobre todo, añadir el tipo de amenaza que obliga a los lanzadores rivales a cambiar planes. Si el veterano encuentra consistencia en el PNC Park, Pittsburgh podría transformar una de sus mayores debilidades en un punto de apoyo real para competir en 2026.
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