
Al Horford volvió a escribir su nombre en la historia de la NBA. El veterano dominicano alcanzó la marca de 15,000 puntos en su carrera durante el partido de los Golden State Warriors ante los Memphis Grizzlies, consolidando una trayectoria de 18 temporadas marcada por la consistencia y la evolución constante.
Con este logro, Horford se convierte en apenas el segundo jugador latinoamericano en alcanzar esa cifra, uniéndose a su compatriota Karl-Anthony Towns. Sin embargo, el hito del puertoplateño va más allá del total de anotaciones: es el primer centro en la historia de la liga que combina al menos 15 mil puntos, 9 mil rebotes, 3,500 asistencias, 1,000 bloqueos y 1,000 triples anotados.
La dimensión del dato refleja la transformación del baloncesto moderno. Horford inició su carrera en una época en la que los hombres grandes operaban principalmente en la pintura. Con el paso de los años, amplió su rango de tiro y adaptó su juego al perímetro, manteniendo al mismo tiempo su impacto defensivo y su capacidad como pasador. Después de los 35 años, incluso elevó su producción exterior, superando el 37% en lanzamientos de tres puntos.
Históricamente, centros dominantes como Kareem Abdul-Jabbar o Shaquille O’Neal no formaban parte del juego perimetral, mientras que figuras contemporáneas como Joel Embiid o Kristaps Porzingis no han logrado combinar salud y longevidad suficientes para alcanzar cifras similares. Nikola Jokic supera algunos apartados estadísticos, pero aún no reúne todos los requisitos que Horford ya consolidó. Towns, reconocido por su tiro exterior, tampoco completa la combinación integral en rebotes, asistencias y bloqueos.
Además, República Dominicana se posiciona como el único país fuera de Estados Unidos con dos jugadores interiores que han superado los 15,000 puntos en la NBA, un dato que resalta el impacto del baloncesto quisqueyano en la élite mundial.
Más allá de la cifra redonda, el legado de Horford se define por su versatilidad, liderazgo silencioso y capacidad de adaptación. En una liga donde las carreras largas son cada vez más exigentes, el dominicano no solo acumuló estadísticas; redefinió el perfil del centro moderno.
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