
El camino del Philadelphia Union hacia la temporada 2026 comenzó oficialmente este lunes en Chester, con el regreso del plantel a los entrenamientos tras un receso de mes y medio. La primera sesión en el WSFS Bank Sportsplex marcó mucho más que el inicio de la pretemporada: fue la primera imagen concreta de un equipo que decidió reinventarse en silencio tras haber estado cerca de cumplirlo todo en 2025.
Luego del “report day” del sábado y un fin de semana de pruebas médicas y físicas, el Union volvió al césped con un grupo visiblemente distinto al que se despidió en noviembre tras la eliminación en segunda ronda de los Audi MLS Cup Playoffs. No hubo grandes anuncios ni discursos rimbombantes, pero sí una señal clara desde el primer día: el club arrancó un nuevo ciclo sin varios nombres que fueron parte estructural del proceso reciente.
El Union decidió continuar sin Mikael Uhre, Kai Wagner, Tai Baribo y Jakob Glesnes. No fue un ajuste obligado ni una consecuencia del mercado, sino una determinación deportiva que redefine el escenario. En una liga donde muchas veces se premia la continuidad tras una buena temporada, Philadelphia optó por cambiar antes de que el cambio se volviera necesario.
La sesión del lunes mantuvo la identidad que caracteriza al club. Ritmo alto, competencia constante y una intensidad que no distingue jerarquías ni edades. Los jugadores que regresan lo describen como un regreso natural a la esencia del equipo: exigencia desde el primer entrenamiento, con nuevos rostros integrándose rápidamente a la dinámica.
Entre ellos estuvo el joven delantero ghanés Ezekiel Alladoh, quien entrenó por primera vez con el grupo tras su llegada en diciembre, y más recientemente se sumó el defensor Japhet Sery Larsen, nueva incorporación para reforzar una línea defensiva que entra en plena reconfiguración. Sin alardes, el Union empieza a construir su versión 2026 desde la base.
El calendario no da margen para largos procesos. El equipo tendrá apenas 37 días de preparación antes de su primer desafío oficial, el partido de ida ante Defence Force FC en Trinidad y Tobago por la Copa de Campeones de Concacaf, el próximo 18 de febrero. Antes, el plantel combinará entrenamientos, reuniones y su Media Day, para luego viajar a España en lo que será su segundo campamento internacional consecutivo.
El contexto le da aún más peso a las decisiones tomadas. Este no es un equipo que arranca desde cero ni uno que viene de una temporada fallida. Es un club que, tras competir al más alto nivel, eligió no aferrarse a lo logrado. En lugar de reforzar lo conocido, Philadelphia vuelve a apostar por su modelo: gestión interna, planificación y convicción en su identidad.
Mientras otros buscan consolidar nombres, el Union vuelve a desafiar la lógica de la liga. Entrena, ajusta y avanza sin ruido, con la misma filosofía que lo convirtió en un referente competitivo en la MLS. El 2026 ya está en marcha, y como tantas otras veces en Chester, las decisiones más importantes no se anuncian: se trabajan.
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