
SANTO DOMINGO. – La noticia sacudió el béisbol invernal dominicano: los Tigres del Licey han dejado en libertad al histórico cerrador Jairo Asencio, el líder absoluto de salvamentos en la historia de la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM). La decisión marca el fin de una era dorada en el bullpen azul y abre un debate sobre el momento y las razones detrás del movimiento.
El anuncio llega en medio de un tramo complicado para el conjunto capitalino, que recientemente atravesó una racha de seis derrotas consecutivas, obligando a la gerencia a tomar medidas drásticas en busca de reanimar al equipo. Además de Asencio, también fueron liberados el abridor Lisalverto Bonilla y el coach de cuadro Anderson Hernández.
El legado de un cerrador histórico
Desde su llegada al club en marzo de 2013 procedente de los Toros del Este, Jairo Asencio se convirtió en sinónimo de dominio y consistencia. En 344 juegos con el Licey, registró 193 salvamentos en 217 oportunidades, con un porcentaje de efectividad de 89 %, y una línea de 2.57 de efectividad (ERA), 1.16 de WHIP y 2.70 de FIP.
Su constancia lo consolidó como una pieza clave en los cuatro campeonatos logrados por el equipo durante su estancia, además de sumar actuaciones memorables en postemporadas donde su temple fue decisivo.
Más allá de los números, Asencio representó liderazgo, disciplina y longevidad, elementos poco comunes en una liga tan volátil como la invernal dominicana. Su nombre quedará inscrito junto a los grandes cerradores en la historia del béisbol criollo.
Una salida en medio de señales de declive
Sin embargo, los números de la presente campaña reflejan un rendimiento por debajo de su acostumbrado nivel. En seis apariciones en la temporada 2025-26, Asencio presentó una efectividad de 7.36, con 2.18 de WHIP y un OPS permitido de .865, indicadores que evidencian pérdida de dominio y control. Su recta, históricamente consistente entre 91 y 93 mph, ha bajado a un rango de 87-89 mph, lo que ha reducido la efectividad de su cambio y slider, aunque su comando sigue siendo competitivo.
Según fuentes cercanas al club, la decisión no fue fácil. El cuerpo técnico consideró que, pese a su experiencia, el equipo necesitaba renovar el bullpen con brazos más frescos, en medio de una temporada donde cada juego se ha vuelto determinante.
El cierre de un ciclo
El propio Licey agradeció públicamente su trayectoria:
“El Club Atlético Licey agradece a Jairo Asencio, Lisalverto Bonilla y Anderson Hernández por su compromiso y aportes a nuestra historia. Su legado siempre será parte del Glorioso”, expresó la organización en un comunicado.
Asencio deja al Licey con más de una década de servicio, un legado incuestionable y estadísticas que lo colocan entre los mejores relevistas que ha visto el béisbol dominicano. Su salida simboliza el final de una generación dorada, la misma que devolvió al Licey a la cima del Caribe y cimentó su reputación como el club más ganador del país.
Análisis final
El movimiento puede interpretarse como un intento de enviar un mensaje de urgencia al camerino. El Licey, acostumbrado a competir por el título, busca una reacción inmediata tras un inicio de temporada irregular. Pero más allá de los resultados, la salida de Jairo Asencio deja un vacío emocional y simbólico: se va un referente, un cerrador que marcó época y que representó la cultura de ganar del conjunto azul.
DEPORTES MANIEL