
CLEVELAND — El béisbol de las Grandes Ligas enfrenta uno de los casos más graves de los últimos tiempos. Los lanzadores de los Cleveland Guardians, Emmanuel Clase y Luis Ortiz, fueron acusados formalmente por la justicia federal de Estados Unidos por presuntamente participar en un esquema de manipulación de apuestas relacionadas con lanzamientos durante partidos de la MLB.
De acuerdo con la oficina del fiscal federal Joseph Nocella Jr. para el Distrito Este de Nueva York, ambos peloteros enfrentan múltiples cargos, incluyendo conspiración de fraude electrónico, manipulación de eventos deportivos mediante sobornos y lavado de dinero. Según el expediente de 23 páginas, los lanzadores habrían participado en un plan para alterar el resultado de apuestas específicas sobre si un lanzamiento sería bola o strike, con actividades que, según los fiscales, comenzaron en mayo de 2023.
El documento detalla que la presunta operación inició con Clase —considerado uno de los mejores cerradores de la liga— y que luego habría involucrado a Ortiz tras su llegada a Cleveland en un cambio con los Pittsburgh Pirates. Luis Ortiz fue arrestado este domingo en Boston y comparecerá ante un tribunal federal el 10 de noviembre, mientras que Emmanuel Clase no se encuentra bajo custodia en territorio estadounidense.
El abogado de Ortiz, Chris Georgalis, negó categóricamente las acusaciones y defendió la inocencia de su cliente:
“No existe evidencia creíble de que Luis haya hecho otra cosa que no sea tratar de ganar cada partido, con cada lanzamiento y en cada inning”, declaró a CNN. “Él espera limpiar su nombre en los tribunales”.
La investigación se remonta al verano pasado, cuando la MLB colocó a Ortiz en licencia administrativa el 3 de julio y a Clase el 28 de julio, mientras se desarrollaban las pesquisas internas sobre posibles vínculos con actividades de apuestas ilegales.
El impacto en la organización de Cleveland ha sido devastador. Ambos lanzadores eran piezas fundamentales del cuerpo de pitcheo y pilares del futuro del club. Clase, dos veces All-Star, era considerado uno de los cerradores más dominantes del béisbol, mientras que Ortiz formaba parte estable de la rotación abridora durante la primera mitad de la temporada.
Con las acusaciones ahora formalizadas, el futuro profesional de ambos jugadores pende de un hilo. De ser hallados culpables, podrían enfrentar no solo penas federales, sino también la expulsión definitiva del béisbol organizado.
Una mancha profunda en un deporte que sigue intentando proteger su integridad tras más de un siglo de historia con casos similares. Los Guardians, por su parte, no han emitido comentarios adicionales, limitándose a señalar que “cooperarán plenamente con las autoridades y con la MLB en el proceso”.
Una historia que pone en jaque no solo a una franquicia, sino a la confianza misma en la pureza del juego.
DEPORTES MANIEL