
ARLINGTON, Texas — Si los Dallas Cowboys tenían alguna duda de si aún quedaban razones para creer, la despejaron con una actuación que mezcló carácter, precisión y resistencia. En un ambiente cargado de emociones tras semanas difíciles, Dallas volvió a enviar un mensaje claro: no están listos para desaparecer de la conversación de postemporada.
Dak Prescott firmó uno de sus partidos más completos del año, lanzando dos touchdowns y gestionando un cierre impecable para asegurar un triunfo 31-28 sobre los Kansas City Chiefs, apenas cuatro días después de derrotar al campeón defensor Philadelphia Eagles. Dos gigantes de la NFL en menos de una semana… y los Cowboys salieron invictos.
Lo que se vio en el AT&T Stadium fue un equipo determinado. CeeDee Lamb, golpeado por las críticas tras varias jugadas sueltas en el partido anterior, respondió a lo grande con 112 yardas en siete recepciones, incluyendo el touchdown que encendió al estadio. Malik Davis, con apenas tres acarreos, rompió el juego abierto con una carrera de 43 yardas que cambió la energía del encuentro.
Pero este triunfo también carga un trasfondo emocional. Dallas está 3-0 desde la muerte del joven defensive end Marshawn Kneeland durante la semana de descanso. Desde entonces, la intensidad del equipo parece otra. Prescott lo resumió mejor que nadie: “No solo son dos victorias contra equipos que estuvieron en el Super Bowl. Es lo que hemos pasado y cómo hemos respondido.”
Del otro lado, Patrick Mahomes volvió a ser Mahomes: cuatro pases de touchdown, jugadas imposibles extendidas con magia y una marcha final que casi daña los planes de Dallas. Pero esta vez no alcanzó. La defensiva de los Cowboys —con Jadeveon Clowney firmando dos capturas— presionó lo suficiente para evitar el milagro.
Kansas City se disparó en el pie más de lo habitual: 10 castigos para 119 yardas, varios en momentos críticos, incluyendo interferencias que mantuvieron vivo el último drive de Dallas. Mahomes lo resumió con la frialdad que lo caracteriza: “Tuvimos jugadas buenas, pero no fuimos consistentes. Ellos lo fueron más que nosotros.”
Cuando los Chiefs intentaban armar su última remontada, Prescott, con temple y apoyo del castigo rival, entregó un drive quirúrgico que apagó cualquier esperanza. Tres kneel-downs y victoria asegurada.
La realidad es simple: Dallas aún está fuera de los puestos de playoffs y el calendario sigue siendo brutal. Pero ahora tienen algo que no se puede medir en estadísticas: impulso, convicción y una identidad que parecía perdida hace apenas un mes.
Lamb lo dijo sin rodeos: “Seguimos con la misma mentalidad: recuperar el cuerpo, trabajar y seguir creciendo. Este equipo no ha terminado.”
Si algo dejó claro este Thanksgiving es que los Cowboys no solo están vivos están peligrosamente motivados.
DEPORTES MANIEL