
Los Tigres del Licey firmaron algo más que un triunfo: escribieron historia. En una noche de batazos, dominio monticular y un Estadio Quisqueya encendido, el conjunto azul derrotó 10-5 a las Águilas Cibaeñas y alcanzó su victoria número 500 de por vida frente a su eterno rival en la pelota invernal dominicana.
El hito llegó con sello de contundencia. Mel Rojas Jr. volvió a mostrar su versión más peligrosa, remolcando tres carreras y liderando un ataque que lució preciso, oportuno y decidido a marcar territorio. Gustavo Núñez y David Hensley añadieron dos impulsadas cada uno, mientras el Licey castigaba de 11-5 con corredores en posición de anotar, una ejecución que marcó la diferencia desde temprano.
Las Águilas, líderes del torneo con marca de 22-6, nunca encontraron espacio para despegar. Su ofensiva apenas produjo 3 hits en 17 oportunidades con hombres en posición de anotar, presionada una y otra vez por un pitcheo azul que combinó agresividad y profundidad hasta sumar 13 ponches.
Adonis Medina abrió por el Licey con tres entradas de una carrera y un solo imparable, dando paso a un desfile de brazos que sostuvo la ventaja: Ofreidy Gómez, Anderson Severino (ganador 1-0), Ulises Joaquín, Misael Tamárez, Luis Frías, Wander Suero y Jean Carlos Mejía cerraron el capítulo con autoridad.
En el lado amarillo, José Rodríguez conectó doble y sencillo, mientras Ezequiel Durán y Leody Taveras aportaron dos hits cada uno, pero no fue suficiente para frenar el ímpetu bengalí.
La tropa azul, ahora con récord de 13-16, celebra cuatro victorias consecutivas y dos seguidas ante las Águilas, pero esta tendrá un espacio especial en su historia: la número 500 contra el rival al que más quieren vencer.
El Licey no solo ganó. Dejó su marca, defendió su legado y encendió el torneo en una noche que el béisbol dominicano no olvidará.
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