
El Oklahoma City Thunder volvió a demostrar por qué es el mejor equipo de la NBA en este inicio de temporada. Con otra actuación monstruosa de Shai Gilgeous-Alexander, autor de 38 puntos y un triple clave en la recta final, OKC venció 124-112 a unos Warriors que compitieron, pero nunca lograron quebrar el temple del campeón defensor.
Chet Holmgren fue el equilibrio perfecto: decisivo en los dos lados de la cancha, firmó 21 puntos, ocho rebotes y un triple desde la cima del arco que devolvió la ventaja al Thunder en un momento crítico. Jalen Williams añadió 22 puntos y seis asistencias para completar la ofensiva que mantiene a Oklahoma City con un impresionante récord de 21-1, el mejor de toda la liga.
Golden State, sin Stephen Curry por segundo partido consecutivo, encontró chispa en Brandin Podziemski y Pat Spencer, ambos con 17 puntos, además del debut de Seth Curry, quien recibió una ovación al entrar y sumó 14 tantos en su regreso. Jimmy Butler inició el partido, pero no volvió en la segunda mitad por molestias en la rodilla izquierda, complicando aún más el panorama para un equipo que ya acumulaba bajas sensibles.
El Thunder tomó el control antes del descanso cuando Shai anotó nueve puntos en el último minuto y medio del segundo cuarto, extendiendo la ventaja a 63-44. Los Warriors intentaron reaccionar, incluso acercándose a una posesión en el tercer cuarto, pero cada intento fue respondido con precisión quirúrgica por la maquinaria de OKC, que cerró el juego con autoridad y madurez.
Oklahoma City no solo ganó: mandó un mensaje. Sin importar la sede, sin importar el rival ni las urgencias del momento, este equipo juega como un campeón en pleno dominio. Y con un Shai en nivel MVP absoluto, detenerlos parece una tarea casi imposible.
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