
A días del inicio de la temporada 2026, el Philadelphia Union no solo llega como el vigente campeón del Supporters’ Shield: llega estructurado, reforzado y convencido de que tiene las herramientas necesarias para competir nuevamente por todo.
Lejos de entrar en una carrera mediática por fichajes de renombre, la organización apostó por algo que ya le dio resultados: su modelo. Un sistema claro de juego, un núcleo competitivo consolidado y refuerzos que encajan perfectamente en la identidad del club.
Las incorporaciones no son improvisadas. Ezekiel Alladoh aporta potencia ofensiva y verticalidad en transición. Agustín Anello añade movilidad, inteligencia táctica y experiencia internacional. En defensa, Japhet Sery Larsen llega para reforzar el eje central con presencia física y lectura posicional, mientras que Finn Sundstrom y Geiner Martínez agregan profundidad y competencia interna en la última línea. A ellos se suma Stas Korzeniowski, reflejo del compromiso continuo del club con el desarrollo y la proyección.
El mensaje es claro: el Union no se reconstruye, se fortalece.
Aunque salieron nombres importantes como Jakob Glesnes, Kai Wagner, Tai Baribo y Mikael Uhre, el equipo mantiene una base sólida que entiende perfectamente la estructura de Bradley Carnell. Andre Blake continúa siendo garantía bajo los tres palos. Danley Jean Jacques se consolida como pieza clave en el equilibrio del mediocampo. Alejandro Bedoya mantiene el liderazgo competitivo. Y la juventud, encabezada por talentos emergentes como Cavan Sullivan, sigue creciendo dentro de un entorno que exige rendimiento inmediato.
El éxito del 2025 no fue casualidad. Fue el resultado de una identidad clara: presión alta organizada, intensidad constante, transición rápida y disciplina colectiva. Ese ADN no cambia en 2026; se profundiza.
Además, el calendario exigente que incluye MLS, competencias internacionales y el contexto de un año mundialista obliga a tener rotación y profundidad. El Union parece haber construido precisamente eso: una plantilla con variantes, competencia interna y capacidad física para sostener el ritmo.
La expectativa de los fanáticos es alta, como debe ser después de levantar el Shield. Y dentro del club lo entienden. La meta no es defender un título simbólico; es volver a competir por el campeonato real.
Philadelphia Union no entra a la temporada con promesas vacías. Entra con estructura, convicción y un proyecto probado. Y eso, en esta liga, es lo que realmente construye campeones.
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