
Foxborough, Massachusetts. – El Philadelphia Union volvió a quedarse corto en un partido que parecía tener bajo control y terminó cayendo 2-1 ante el New England Revolution, resultado que prolonga su crisis y lo mantiene en el último lugar de la Major League Soccer.
Philadelphia tomó la delantera al minuto 37 gracias a un autogol provocado por la presión ofensiva del equipo. Durante buena parte del encuentro, el Union mostró una estructura más ordenada, circulación de balón y momentos de buen fútbol que parecían acercarlo a una victoria necesaria.
Sin embargo, la historia de la temporada volvió a repetirse. El conjunto dirigido por Bradley Carnell no aprovechó sus oportunidades para ampliar la ventaja y dejó con vida a un rival que supo reaccionar en el momento indicado.
En la segunda mitad, Luca Langoni empató el encuentro y, cuando el partido parecía encaminarse al empate, el experimentado Carles Gil apareció en el minuto 86 para completar la remontada y sentenciar otro golpe para el club de Chester.
El joven Cavan Sullivan volvió a ofrecer destellos de su enorme talento y continúa siendo una de las principales razones para el optimismo a largo plazo. No obstante, el presente del equipo sigue marcado por la falta de contundencia y la incapacidad para cerrar partidos.
La realidad es cada vez más difícil de ignorar. Philadelphia Union muestra señales de crecimiento en ciertos aspectos de su funcionamiento, pero continúa sin encontrar la fórmula para convertir esas mejoras en resultados concretos.
En la MLS, las buenas intenciones no suman puntos. Y mientras el Union siga dejando escapar partidos como este, continuará atrapado en el fondo de la tabla y bajo una presión creciente para revertir el rumbo de la temporada.
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