
La historia comenzó este martes por la noche en Oracle Park. Rafael Devers, uno de los mejores bateadores de la MLB, fue presentado oficialmente como nuevo jugador de los Gigantes de San Francisco. Y no estuvo solo: la leyenda Barry Bonds lo acompañó en primera fila, como quien le entrega el mando al nuevo líder de la ciudad.
De Boston a San Francisco: Un cambio gigante
Hace solo unos días, los Gigantes sorprendieron a todos al cambiar por Devers, quien todavía tenía 8 años más en su contrato de $313.5 millones con los Medias Rojas de Boston. A cambio, Boston recibió a cuatro piezas valiosas: los lanzadores Kyle Harrison y Jordan Hicks, el prospecto James Tibbs III y el joven José Bello.
¿Por qué se fue Devers? En Boston hubo desacuerdos por su posición en el campo. No quería dejar la tercera base, luego aceptó ser bateador designado, pero se negó a jugar en la primera base. Eso molestó al equipo, y la relación se rompió.
Bienvenido con aplausos y doble productor
En su primer juego como Gigante, Devers bateó de 5-2, incluyendo un doble que empujó carrera y salió disparado a 111.4 mph: uno de los batazos más fuertes del año para el equipo. Cada vez que se paró a batear, la afición se levantó para aplaudirlo. Él lo sintió:
“Estaba un poco nervioso, pero me sentí feliz por cómo me recibieron”, dijo Devers.
También bateó un sencillo en el noveno inning, demostrando que vino listo para producir desde el día uno.
¿Dónde va a jugar Devers?
En su debut fue bateador designado, pero el manager Bob Melvin dijo que pronto empezará a entrenar en la primera base. Aunque es tercera base natural, por ahora no le quitarán esa posición a Casey Schmitt, que lo ha hecho bien mientras Matt Chapman se recupera de una lesión.
“Voy a jugar donde el equipo me necesite. No tengo problemas con eso”, declaró Devers.
El respaldo de los grandes
Durante la rueda de prensa, quien dio declaraciones poderosas fue Buster Posey, excapitán de los Gigantes y ahora presidente de operaciones:
“Rafael Devers es un ‘dude’, un tipo especial que hace mejores a sus compañeros y que responde en los momentos grandes.”
Y ahí, en primera fila, estaba Barry Bonds, el rey de los jonrones, observando todo. Fue un gesto simbólico. El ídolo del pasado dándole su bendición al posible nuevo ídolo del presente.
Un nuevo capítulo empieza en la Bahía
Rafael Devers llegó con humildad, con hambre de ganar, y con el poder en su bate que tanto necesitaba San Francisco. La conexión con los fanáticos fue inmediata. El respaldo de la organización, total.
Ahora viste el número 16 —ya que el 11 está retirado— y tiene una sola misión: devolverle la grandeza a los Gigantes.
DEPORTES MANIEL