
El sueño de levantar la Lamar Hunt U.S. Open Cup en 2025 llegó a su fin para el Philadelphia Union, tras caer 3-1 en una noche cargada de frustración, errores defensivos y una actuación demoledora del líder goleador de la MLS, Sam Surridge, quien firmó un hat-trick de élite para clasificar a Nashville SC a su primera final en este torneo.
A pesar de un golazo de Quinn Sullivan que encendió la esperanza, los dirigidos por Bradley Carnell no pudieron sostener el ritmo ni mostrar la identidad que históricamente los ha caracterizado en partidos de alto voltaje.
Primer Tiempo: Entre la imprecisión y el castigo
Desde los primeros minutos se notó que sería un partido bronco. En apenas 5’, Bruno Damiani recibió amarilla por una entrada dura sobre Andy Nájar. El Union buscó presionar, pero cada intento ofensivo era diluido entre faltas, pérdidas y decisiones apresuradas.
El primer golpe llegó al 36’, cuando un saque de banda de Palacios fue peinado al corazón del área y Surridge, desmarcado por Jakob Glesnes, abrió el marcador con un cabezazo clínico.
Antes del descanso, Andrew Rick evitó el 2-0 con una gran estirada a tiro libre de Hany Mukhtar, y aunque el Union tuvo una chance clara con Tai Baribo, la jugada terminó en un saque de meta tras un cierre defensivo impecable de Nashville.
Segundo Tiempo: El show de Surridge y un rayo llamado Sullivan
El arranque del complemento fue una pesadilla. Al 50’, un disparo de Shaffelburg fue desviado por Rick, pero el rebote perfecto cayó otra vez en la cabeza del inglés Sam Surridge, quien no perdonó y puso el 2-0.
La jugada dejó polémica: Damiani, sobre la línea, intentó desviar el balón con la mano, lo que pudo haber significado su expulsión, según analistas arbitrales.
Carnell reaccionó con cambios: ingresaron Sullivan y Uhre. Y la jugada le respondió. Al 70’, el canterano Quinn Sullivan se inventó un golazo desde 25 metros, un misil que dejó sin reacción al portero Schwake y recortó distancias: 2-1.
La ilusión duró poco. En el 85’, Daniel Lovitz mandó un centro flotado perfecto que Surridge convirtió en poesía: una volea con el borde interno directo al ángulo. 3-1. Hat-trick. Y adiós a la Copa.
Otro tropiezo en semifinales:
Con esta, el Union acumula siete eliminaciones en semifinales en distintas competiciones a lo largo de su historia. Una cifra que empieza a pesar y que exige reflexión profunda en lo anímico, lo táctico y lo estructural.
El equipo muestra señales de fatiga, desorganización en momentos clave y un bajón emocional que le cuesta caro. La doble goleada en Vancouver y ahora esta eliminación, en cuestión de días, encienden alarmas.
Lo que viene: a sanar en casa
Tras una dura gira de dos partidos fuera, el Union regresa este sábado al Subaru Park, donde celebrará el “Kick Childhood Cancer Day” y el cumpleaños número 7 de Phang, su mascota. El rival: New England Revolution. La hora: 2:30 PM.
Más que tres puntos, es un partido para recuperar la fe, el juego y la conexión con su gente.
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