
TORONTO. — Llegó el día. La Serie Mundial 2025 arranca esta noche desde el Rogers Centre con una atmósfera que se siente eléctrica. Los Dodgers de Los Ángeles y los Blue Jays de Toronto se miden por el título del béisbol, en una final inédita que tiene a todo el continente pendiente. Han pasado 32 años desde que Canadá celebró aquel jonrón inmortal de Joe Carter, y hoy la ciudad vuelve a soñar con un nuevo capítulo de gloria.
Los Dodgers llegan como los grandes favoritos, respaldados por una postemporada casi perfecta, ganando nueve de sus últimos diez juegos y mostrando una rotación que ha hecho historia. Blake Snell, Shohei Ohtani, Tyler Glasnow y Yoshinobu Yamamoto han sido una muralla, con efectividad colectiva de 1.40 y dominio total en cada serie. Snell, con récord de 3-0 y una efectividad de 0.86, será el encargado de abrir el Juego 1 frente a un estadio que estará completamente encendido.
Del otro lado, Toronto confía en la magia de un muchacho que se ha ganado los titulares: Trey Yesavage, apenas de 22 años, abrirá su séptimo juego en Grandes Ligas y el primero de su vida en una Serie Mundial. El novato ha mostrado una madurez impresionante y su splitter ha sido un dolor de cabeza para cada rival que lo enfrenta.
Pero más allá del pitcheo, la historia se centra en los dos rostros que definen esta Serie: Shohei Ohtani y Vladimir Guerrero Jr. Dos fenómenos de generaciones distintas, dos potencias con un país entero detrás. Ohtani viene de protagonizar una de las actuaciones más grandes en la historia del béisbol, ponchando a diez y pegando tres jonrones en el mismo partido durante la Serie de Campeonato. Guerrero, por su parte, ha sido el bate más encendido del planeta, con promedio de .442, seis cuadrangulares y un OPS de 1.440 en estos playoffs.
Los expertos de MLB.com no se ponen de acuerdo. Un 64% se inclina por los Dodgers, apostando por su profundidad y experiencia, mientras que un grupo más pequeño cree que Toronto tiene la energía, el público y la inspiración para romper los pronósticos. “Los Dodgers parecen inevitables”, escribió un analista. “Pero Toronto tiene algo que no se mide con estadísticas: el corazón de un país que no se rinde.”
El ambiente en Toronto es una locura. Desde temprano, las calles alrededor del Rogers Centre se llenaron de fanáticos con banderas, gorras y camisetas de Vladdy Jr. El país entero está paralizado. “Somos el equipo de todo Canadá”, dijo Yesavage en la previa, con la confianza de quien entiende el peso de la historia.
Los ojos del mundo estarán puestos en Ohtani, quien vuelve al país que alguna vez creyó que lo ficharía cuando un vuelo privado desató rumores en 2024. Hoy, por fin, Ohtani pisa Toronto, pero como rival, dispuesto a destrozar los sueños de la afición local.
En el papel, los Dodgers tienen ventaja. Su rotación luce imparable, y su ofensiva, encabezada por Ohtani, Mookie Betts y Freddie Freeman, puede producir carreras en cualquier momento. Sin embargo, el béisbol no se gana en teoría. Toronto tiene poder, contacto y una fe colectiva que ha superado todas las expectativas.
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