
En una de las noches más electrizantes de la temporada, Nikola Vucevic congeló el Moda Center con un triple en el último segundo que selló la victoria 122-121 de los Chicago Bulls, un cierre dramático que dejó sin aire a Portland después de una remontada monumental.
Chicago parecía tener el duelo bajo control, arriba por 21 puntos en el último cuarto, hasta que los Blazers desataron una tormenta ofensiva. Un rally de 31-7 convirtió un juego cómodo en un infierno para los visitantes. Deni Avdija empató el marcador con un triple, Donovan Clingan puso a Portland al frente con un ataque agresivo hacia el aro y un tiro libre adicional elevó la ventaja a 119-116, alimentando la ilusión de una victoria improbable.
Pero Coby White —quien volvió a lucir como un microondas humano— encendió la chispa final. Primero conectó un triple a falta de 9.1 segundos para acercar a Chicago 120-119. Luego, tras un tiro libre de Jerami Grant, White atacó la defensa, atrajo a dos hombres y soltó la bola hacia Vucevic, completamente libre en la línea de tres. El veterano no dudó: tiro limpio, tablero silenciado, Bulls celebrando en el centro de la duela.
Vucevic terminó con 27 puntos en una actuación que combinó presencia interior, rango exterior y sangre fría en el momento decisivo. White añadió 25 desde la banca, elevando el nivel de un equipo que parece haber recuperado impulso después de romper una racha de cinco derrotas con su triunfo del lunes ante Denver.
Portland, por su parte, volvió a quedarse corto pese a su enorme esfuerzo. Grant regresó con fuerza tras perder el juego anterior por enfermedad, anotando 33 puntos y liderando un plantel golpeado por lesiones y bajas. Aun así, la reacción liderada por Grant, Avdija y Clingan demostró que el equipo no deja de competir.
El cierre fue cruel para un equipo local que había hecho todo para cambiar la historia, pero la última palabra la tuvo Vucevic, un especialista en castigo silencioso, que convirtió un juego ordinario en una noche memorable.
Chicago ahora vuelve a casa con dos victorias consecutivas y, lo más importante, con la sensación de que este grupo vuelve a creer.
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