
Inter Miami dio su golpe más contundente del año en el escenario más hostil posible. Con una actuación de esas que solo él parece capaz de producir, Lionel Messi lideró un 4-0 histórico sobre FC Cincinnati que silenció TQL Stadium y envió a los Herons a su primera Final de la Conferencia Este.
Lo que ocurrió este domingo no fue simplemente una victoria: fue una declaración. Messi firmó una noche monumental de un gol y tres asistencias, alcanzando 12 participaciones de gol en estos playoffs (6 goles, 6 asistencias), un nuevo récord de la MLS y otra raya más en un legado que ya ni admite discusión.
Desde el minuto 19, el ritmo del partido cambió. Messi armó una pared de precisión quirúrgica con Mateo Silvetti y la cerró con un remate de cabeza que botó frente a Celentano y abrió el marcador. La jugada, limpia y natural, fue el preludio del desastre que se venía para Cincinnati.
El partido estuvo cerrado durante un tramo, hasta que Miami decidió pisar el acelerador como un equipo que sabe que huele la final. En el 57’, Messi devolvió gentilezas: asistencia medida para que Silvetti, de apenas 19 años, soltara un misil desde 25 metros y ampliara la ventaja. Desde ahí, la resistencia local se evaporó.
Tadeo Allende cerró la noche con un doblete que también llevó la firma previa de Messi. En el 62’, un pase filtrado digno de un cirujano dejó al argentino mano a mano. Y en el 74’, otra acción de precisión permitió su segundo de la noche. Miami jugó con jerarquía, con ritmo y con la convicción de que un trofeo está a su alcance.
No fue un accidente: Miami mostró una madurez competitiva que durante meses parecía intermitente. Y lo hizo liquidando a un Cincinnati que, por tercer año consecutivo, volvió a despedirse en su casa, a pesar de su brillante temporada regular.
El camino ahora es claro. El 29 de noviembre, Inter Miami disputará la Final del Este ante el ganador del duelo entre Philadelphia Union y New York City FC. Si Miami avanza, podría incluso albergar la MLS Cup el 6 de diciembre, dependiendo de la tabla general.
La liga lleva años evolucionando, pero todavía no ha encontrado un antídoto para noches como esta. Cuando Messi toma el control, solo hay un resultado posible.
Inter Miami está a una victoria de jugar por el título. Y la razón tiene nombre y número: 10.
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