
Inter Miami escribió este sábado la página más importante de su corta historia al vencer 3-1 a Vancouver Whitecaps en el Chase Stadium y conquistar por primera vez la MLS Cup, en una final marcada por el genio de Lionel Messi, quien volvió a aparecer en los momentos decisivos para guiar a las Garzas hacia su coronación.
Miami abrió el marcador temprano, al minuto 8, tras un autogol del colombiano Édier Ocampo que desató la euforia en un estadio completamente entregado. Vancouver respondió con carácter en la segunda mitad y encontró el empate al 60’ por medio de Ali Ahmed, sembrando dudas en el local y obligando a Miami a buscar nuevamente la inspiración de su líder.
La respuesta, como tantas veces, llegó desde el argentino. Messi robó una pelota en campo rival, levantó la mirada y filtró un pase milimétrico para Rodrigo De Paul, quien definió cruzado al 71’ para recuperar la ventaja en una jugada que cambió el rumbo del partido. Ya en tiempo agregado, el capitán volvió a decidir el destino del título con otra asistencia quirúrgica para Tadeo Allende, que sentenció el 3-1 definitivo.
Con esta actuación, Messi cerró la postemporada con cifras históricas y sumó dos asistencias más para llevar su registro a 15 contribuciones directas en los playoffs. El argentino levantó el trofeo número 48 de su carrera profesional y el tercero con Inter Miami, reafirmando su impacto monumental desde su llegada en 2023.
Inter Miami, que esta temporada se convirtió en la ofensiva más productiva en la historia de la liga con 101 goles entre fase regular y playoffs, encontró en su capitán el eje que transformó un proyecto inestable en un campeón legítimo de la MLS. Vancouver, pese a su valentía y a haber puesto contra las cuerdas al local tras el empate, no pudo sostener el ritmo ni frenar la jerarquía del mejor jugador del planeta.
A dos años de su llegada, Messi volvió a alterar la geografía del fútbol. Inter Miami ya es campeón. Y el argentino, otra vez, fue el origen de todo.
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