
LOS ÁNGELES. — Luka Doncic está encendido. En apenas dos juegos, el esloveno ha convertido su llegada a los Lakers en un fenómeno que ya empieza a escribirse en los libros de historia. Después de anotar 43 puntos en la apertura de temporada ante Golden State, volvió a deslumbrar con 49 puntos en la victoria de Los Ángeles sobre Minnesota, firmando uno de los mejores inicios individuales en la historia de la NBA.
Con esos números, Doncic se convirtió en el cuarto jugador en la historia de la liga en comenzar una campaña con partidos consecutivos de 40 o más puntos, uniéndose a nombres míticos como Wilt Chamberlain, Michael Jordan y Anthony Davis. Además, sus 92 puntos en dos juegos son la cifra más alta de todos los tiempos para un jugador en el inicio de temporada con los Lakers.
El show de Doncic tuvo de todo: triples imposibles, rebotes (23 en total), asistencias (17) y hasta un paso de baile improvisado tras clavar un tiro desde casi nueve metros, que desató risas incluso del propio jugador. “No sé qué hacer en esos momentos, me sale algo loco. Prometo que voy a practicar mis celebraciones”, dijo entre risas el esloveno tras el encuentro.
Con LeBron James fuera por lesión, el nuevo rostro de los Lakers asumió la carga ofensiva y respondió como un líder absoluto. “Sabíamos que Luka podía hacer cosas grandes, pero esto es otro nivel”, reconoció Austin Reaves, quien bromeó diciendo que “no es muy explosivo, pero sí letal”.
El técnico JJ Redick, que vive su primera temporada al mando del equipo angelino, mantuvo a Doncic en cancha unos minutos extra para intentar alcanzar la barrera de los 50 puntos, pero el base falló sus últimos lanzamientos. “Intenté que llegara a 50, le di varias oportunidades, pero hasta a los genios se les escapan algunos”, comentó entre risas el entrenador.
Doncic no solo está dominando en los números, también en la narrativa. Tras un verano intenso —entrenando, brillando en el EuroBasket y adaptándose a Los Ángeles—, su versión física y mental se ve distinta. Más ágil, más enfocado, más líder. “El año pasado fue duro. Solo quiero disfrutar de esta nueva etapa y olvidarme de todo lo demás”, confesó.
Dos partidos bastaron para confirmar que Luka Doncic no vino a Los Ángeles a ser una estrella más, sino a tomar el control total del escenario. Y con actuaciones de este calibre, los Lakers vuelven a soñar con grandeza.
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